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Galman y Vinokur fueron interrogados en el caso Milwidsky mientras la policía examina presión sobre la denunciante

Galman y Vinokur en el caso Milwidsky: la policía examina presión sobre la denunciante

Las figuras interrogadas en el caso Milwidsky

La investigación en torno al diputado Hanoch Milwidsky ya no se limita a las conductas atribuidas al propio parlamentario. Después de que la denunciante “A” describiera presiones que, según su versión, condujeron a la firma de un affidavit falso, los investigadores empezaron a mirar a las personas que pudieron aportar el andamiaje jurídico y psicológico de ese proceso.

Por eso entraron en escena el abogado Zvi Galman y el doctor Eli Vinokur. Medios israelíes informaron que ambos fueron interrogados por Lahav 433 bajo sospecha de obstrucción a la justicia. La pregunta central es relativamente simple: quién ayudó a convertir la versión de la denunciante en un documento útil para la línea de defensa de Kabbalah La’Am.

El episodio importa como algo más que una ampliación rutinaria de la lista de sospechosos. Sugiere que el caso Milwidsky puede involucrar no solo a un político, sino también a una estructura más amplia de abogados, administradores y figuras del ámbito educativo cuyo prestigio profesional pudo haberse utilizado para gestionar testimonios.

Cómo, según la investigación, pudo haberse estructurado la presión

Según la cobertura de Ynet y otros medios, “A” debía aparecer en actuaciones relacionadas con una demanda por difamación en la que los intereses de Kabbalah La’Am estaban representados por abogados cercanos al movimiento. Los investigadores creen que en esa etapa pudo haberse ejercido presión para obtener un texto que suavizara las acusaciones y pudiera presentarse ante el tribunal.

En esa hipótesis, los dos interrogados tendrían papeles diferentes pero complementarios. Galman habría ayudado a dar forma jurídica al affidavit presuntamente falso y a hacerlo procesalmente utilizable. Vinokur, cuya imagen pública está ligada al mundo educativo y organizativo del movimiento, aparece como una figura capaz de influir sobre la denunciante a través de autoridad, confianza y disciplina interna.

La importancia del episodio no se limita a determinar si un documento era falso. Desde una perspectiva investigativa, la cuestión mayor es si funciones profesionales como las de abogado y educador se utilizaron para convertir a una testigo vulnerable en una fuente de declaraciones favorables para la organización. Galman niega irregularidades y sostiene que actuó conforme a las normas profesionales.

Eli Vinokur en la cobertura vinculada a la investigación

Por qué las acusaciones de delitos sexuales siguen siendo centrales

Aunque el círculo de sospechosos se amplía, Hanoch Milwidsky sigue siendo la figura central del caso. La denunciante lo acusa no solo de intervenir en la presión sobre una testigo, sino también de violación, que según su relato ocurrió después de que se emitiera el falso testimonio. Por eso la posible obstrucción a la justicia no puede separarse aquí del núcleo del expediente penal.

En esta etapa la policía no ha vinculado públicamente a Galman o a Vinokur con participación directa en delitos sexuales. Sin embargo, los investigadores deben aclarar si comprendían el contexto más amplio en el que supuestamente se ejercía presión sobre la denunciante y qué papel pudieron desempeñar en la protección de personas que ya afrontaban acusaciones graves.

Al mismo tiempo, varios reportes indicaron que otra mujer, que antes no presentó una denuncia formal, podría ser interrogada después de afirmar que Milwidsky intentó agredirla en su casa hace años. Si ese testimonio se formaliza, reforzará la impresión de un patrón más amplio y no de un episodio aislado.

Quiénes son Galman y Vinokur desde la perspectiva del riesgo institucional

El perfil público de los dos interrogados es precisamente lo que vuelve el episodio especialmente sensible. Vinokur construyó una imagen de gestor académico y especialista en educación. Los perfiles publicados sobre él subrayan cargos directivos, vínculos académicos internacionales y participación en el diseño de programas educativos. Si una figura con ese perfil utilizó efectivamente su estatus para presionar a una denunciante, la pregunta va más allá de la conducta individual y alcanza también a la reacción de las instituciones.

Galman, por su parte, es conocido por su trabajo en difamación y derecho de medios, justamente el ámbito en el que Kabbalah La’Am ha impulsado durante años litigios agresivos contra periodistas, críticos y ex miembros. Para los investigadores, el punto no es solo la calidad formal del documento que manejó, sino si el propio procedimiento jurídico se utilizó como parte de un mecanismo de ocultamiento.

Tras el interrogatorio, Galman dijo que entregó a la policía todos los documentos necesarios y que confía en que se demostrará que actuó correctamente. Pero el simple hecho de que Lahav 433 considerara necesario interrogarlo tanto a él como a Vinokur ya desplaza la historia fuera de un conflicto interno y la sitúa en el terreno de una revisión penal plena de las personas que rodeaban el aparato defensivo del movimiento.

El abogado Zvi Galman en un evento de Bnei Baruch
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