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Publicación abierta: cómo los textos oficiales de Bnei Baruch normalizan el lenguaje de la violencia

Publicación abierta: cómo un texto oficial de Bnei Baruch normaliza el lenguaje de la violencia

El 22 de agosto de 2008 se publicó en un recurso oficial de Bnei Baruch un texto de Michael Laitman titulado “Fútbol - eres sexo”. No es un comentario marginal ni una correspondencia privada: es un texto oficial del líder, mantenido en acceso público durante casi veinte años. Un integrante de la comunidad preguntó por el fútbol. Laitman respondió.

Documento

Copia archivada completa de la publicación de Michael Laitman 'Fútbol - eres sexo' del 22 de agosto de 2008 en el recurso oficial de Bnei Baruch Fragmento del texto de Laitman: 'El pie es el falo, el balón es el esperma, la portería es la vagina'

Pregunta: En nuestro tiempo el fútbol se ha convertido en una religión, en una forma de llenar la vida. ¿En qué consiste su atractivo? ¿Por qué los hombres se sientan ante el televisor, con cerveza y fútbol, como usted suele decir?

Respuesta: Como respuesta citaré un par de ideas de "Metafísica del fútbol", y ustedes ya completarán lo demás por su cuenta. Todas las palabras y términos vienen de ahí.

El fútbol es un juego con los pies. El símbolo del pie es el órgano sexual masculino.
La función del pie está en la destrucción (como se dice: pisotear, ir con los pies por delante).
El pie se opone a la cabeza, al balón. En el pasado se jugaba con cabezas cortadas, símbolo de castración.
El fútbol es semejante al sexo. La meta es el gol: con el pie (el órgano sexual) meterlo en la portería, en el agujero.
El pie es el falo, el balón es el esperma, la portería es la vagina.
El portero, guardián de la portería, es el censor que se opone a los deseos de los jugadores.
El árbitro vigila el cumplimiento de las reglas, pero no impide el deseo; como un Padre, regula la vida sexual, como vida social, dentro de un cauce razonable.
Yo soy el jugador; la meta es la satisfacción. El balón, la libido; el gol, el glande del pene.
El portero es el superyó, que interfiere con la satisfacción del gol, aunque el placer surge precisamente de superar el obstáculo.
El jugador piensa en satisfacer su deseo. El portero piensa en el equipo.
El portero es el guardián, tiene derecho a tomar el balón con las manos, a contener el sexo dentro de un límite razonable.
El carácter contagioso del fútbol está en su capacidad de sublimación.
Al hombre le gusta más no jugar, sino mirar fútbol (por televisión), porque, aunque esté cansado, quiere "meterla", y además en "portería ajena": la dulzura de la traición, del pecado. El sentido principal del juego es la lucha por la mujer, por la imposibilidad del deseo excesivo (se acumuló, se quemó). Por eso mirar fútbol es indecente: se parece al voyeurismo (espiar cómo otros "la meten").

¿Ahora han entendido a qué se dedica su marido? (broma).

Ilustración para el texto de Laitman 'Fútbol - eres sexo': el gol como metáfora del acto sexual en la publicación oficial de Bnei Baruch del 22 de agosto de 2008

El punto no es que el texto sea vulgar. El punto es que una metáfora sexual agresiva se presenta aquí como el lenguaje normal de la autoridad: la respuesta de un maestro a una pregunta cotidiana de un alumno.

El entorno en el que creció este lenguaje

El texto no fue una provocación casual. Se dirigía a una audiencia que durante años atravesó una dura disciplina interna: régimen diario, dietas, trabajo gratuito, jerarquía espiritual. En un entorno así, el lenguaje del líder no se debate; se asimila. En un medio cerrado, esas palabras no se quedan en palabras: fijan el marco admisible para percibir el cuerpo, el poder y la negativa. Si la autoridad del sistema describe públicamente el fútbol como sexo y la portería como una vagina, dentro de un grupo cerrado eso no es un desafío: es una norma.

El texto no puede considerarse una excentricidad inofensiva. En ese mismo entorno se desarrollaron las historias de Mona, Katya Sukhova y Olesya: mujeres que más tarde describieron cómo la negativa al contacto físico con el líder era percibida por ellas como una ruptura del camino espiritual. Sus denuncias permanecieron años sin avanzar; la forma en que ocurrió está documentada en una investigación separada. La persona a la que la investigación interrogó en el marco de esos casos y que luego salió a la tribuna parlamentaria con una declaración sobre chantaje es el diputado Hanoch Milwidsky.

Ilustración sobre el entorno interno de Bnei Baruch

El texto “Fútbol - eres sexo” sigue disponible en el recurso oficial de la organización. No fue archivado. No fue retirado.


Leer a continuación: Testimonio de Katya Sukhova - el primer caso documentado: cómo, a través de este entorno lingüístico, se construía el acceso gradual al cuerpo.

Base documental: confirmaciones de archivo

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